Recuperar fotografías antiguas es un trabajo de lo más interesante. Cada una es un reto. Lograr algo nuevo de algo viejo es un reto cada vez.

La fotografía en papel es una gozada. Esos álbumes familiares con mil recuerdos. Esa caja llenas de fotografías de los abuelos perdida en un trastero. El tacto del papel fotográfico de diferentes épocas… el olor, el toque especial del revelado… No sé. A mi me gustan las fotografías en papel, no lo niego. Pero las diferentes formas en las que se conservan hace que, a veces, se deteriores más de lo que queremos.

Conozco la sensación de pérdida cuando, después de años, sacas una fotografía de la tatarabuela y… ¡Ras! Media imagen se queda pegada en el plástico protector. ¿No os ha pasado? Te dan ganas de echar marcha atrás en el tiempo y no puedes.

Pero no todo está perdido. La recuperación de fotografías está para salvarnos. No voy a mentir. Muchas veces el daño es tal que poco se puede hacer para recuperarlas. Pero en la mayoría de los casos es posible, aunque sea, recuperar parte de la fotografía.

Os traigo tres ejemplos de recuperación para que veáis que una fotografía antigua, estropeada y envejecida puede ser renovada. Incluso traída a nuestra época.

Fotografía de los 80 para rejuvenecer.
Fotografía de los 80 para «rejuvenecer»

En esta primera fotografía nos encontramos una tonalidad verdosa, alguna ralladura, un arañazo real en el párpado de uno de los niños y una vestimenta propia de la época.

Además de reparar la ralladura y el arañazo, el reto aquí era traer la fotografía a nuestra época. Pasarla a blanco y negro ayuda a centrarse en los protagonistas y dejar la referencia temporal en segundo plano.

Aquí el resultado:

Fotografía de los 80 rejuvenecida.
Resultado.

La siguiente fotografía tenía todas las características de una fotografía antigua. Color amarillento, bordes gastados y doblados, pliegues y alguna ralladura. El reto estaba en recuperar las zonas afectadas, algo de nitidez y eliminar el borde dañado.

Original de fotografía envejecida.
Original de fotografía envejecida.
Resultado de la recuperación de fotografía vieja.
Resultado de la recuperación de fotografía vieja.

Como último ejemplo os traigo un trabajo peliagudo. Un fotografía muy dañada. La humedad se metió por el borde del papel y afectó a todo el contorno de la imagen. Además, faltaban muchos fragmentos de imagen (algunos en las caras) que me resultó difícil recuperar.

Original de imagen muy dañada.
Original de imagen muy dañada.

Para poder recuperarla tuve que pedir otras fotografías de los protagonistas para que me sirvieran de referencia a la hora de «reconstruir» sus caras. Mucho «tampón clonador» y mucha paciencia.

Así que ya veis que una fotografía antigua no hay que darla por perdida. Casi siempre se puede hacer algo por mejorarla y rejuvenecerla.

Si tenéis alguna o muchas fotografías de estas épocas, os recomiendo que las digitalicéis. Eso sí, con un buen escáner. Los escáneres «nivel usuario» suelen ser limitados en cuando a resolución, nitidez y profundidad de colores. Os recomiendo llevarlas a un profesional que las recupere parcialmente y os las entregue en digital para conservarlas.

También el aconsejable guardarlas adecuadamente. Os dejo algunos consejos para guardar las fotografías antiguas (y nuevas, porqué no) correctamente para que duren en buen estado.

Espero que os haya gustado esta pincelada a la recuperación de fotografías antiguas. La verdad es que es un mundillo interesante y satisfactorio.

Si queréis cualquier otro consejo sobre este tema no dudéis en poneros en contacto conmigo.

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